“ALGO ASÍ.. “

Anuncios

TO DO OR NOT TO DO

El presente ranking de cuestionamientos/consideraciones/pruritos/reflexiones responde a meras y personales especulaciones subjetivas de cómo sería un proceso mental íntimo de alguien con el perfil expresado, frente al hipotético caso de cometer una falta o delito.

(Excepto para el caso de la primer categoría, con la que me identifico plenamente, y a la que me atrevo a nombrar como “categoría” de personas, o sea, creyendo que existen/existimos todavía en número suficiente; a pesar de los pesares)

RANKING DE VALORACIONES SUBJETIVAS DE DIFERENTES PERFILES DE PERSONAS,

ANTE LA POSIBILIDAD DE COMETER UNA FALTA O DELITO

1 PERSONA COMÚN, CON VALORES TRADICIONALES

– ¿Es moral?

– ¿Es ético?

– ¿No será ilegal?

– ¿Puede ser lesivo del respeto a los demás?, personas e instituciones?

– ¿Puede afectar mi imagen personal?

– ¿Puede ser visto como un mal ejemplo?

– ¿Qué valoración social tiene esa acción?

– ¿Qué consecuencias sociales me traerá la misma?

– ¿Me genera acaso riesgo alguno?

– ¿Puedo pensar que tiene importancia social menor, relativa?

2 PERSONA PODEROSA, CON RECURSOS Y CON MAYOR VISIBILIDAD QUE LO HABITUAL

– ¿Cuento con recursos para zafar de la responsabilidad y escarnio?

– ¿Es sencillo de cometer? ¿No me complica?

– ¿Suele pasar y no pasa nada?

– ¿Es posible y probable que salga impune?

– ¿Puedo pensar como justificación, que tiene una importancia social menor, relativa?

– ¿Afectaría mi imagen personal?

– ¿Tiene riesgo para mí?

– ¿Acaso es ilegal?

– ¿Es éticamente cuestionable?

– ¿Es moralmente cuestionable?

3 PERSONA PÚBLICA, DECIDIDAMENTE EXPUESTA A LA OPINIÓN PÚBLICA,

CON GRADO EXTREMO DE VISIBILIDAD,

Y DOTADA DE PODER, DE RECURSOS EXCEPCIONALES.

– ¿Tendrá un efecto perjudicial tal que la gente se acuerde y hable mal de mí?

– ¿Afectará lo que me importa tanto, mi imagen social?

– ¿Traerá consecuencias al grado de afectarme en “la opinión pública”?

– ¿Puedo pensar justificarme porque su importancia es menor, es relativa?

– ¿Puede verse como una falta de respeto mía a personas o instituciones?

– ¿Tengo forma de salir impune, de zafar?

– ¿Sería muy complicado hacerlo sin más y luego zafar?

– ¿Acaso puede ser éticamente criticable?

– ¿Acaso es moralmente reprochable?

– ¿Será ilegal realmente?

PD: es totalmente sujeto a revisión; es probable que si lo hago de nuevo, resulte diferente en algunos detalles. La idea es “documentar” un perfil de valores, un árbol de decisión diferente, muy diferente, entre quienes detentan el poder, y/o están expuestos a la opinión de terceros, incluso a la opinión pública, y “el ciudadano de a pie”, que no cuenta con esas prerrogativas pero que internamente cuenta con varias instancias que pueden llegar a hacerlo desistir de cometer la falta o el delito.

BUSY OR UNAVAILABLE..

De tanto mirarme

ya veo el reflejo de aquellas mis partes

que verlas prefiero

De tanto sondear en profundidades

me asfixio

en el vicio que la soledad es

De tanto saber

me he vuelto creyente de lo que yo veo,

sobre todo enfrente

De tanto pelear

con todo

y mi enojo

no puedo lograr ni metas ni antojos

De tanto,

cansado;

por mucho y por reiterado

De todo,

ya harto;

y aún lucho.. pero no gano

Y al resto que siento allende de mí mismo

me canso de verle sus defectos,

los mismos

No encuentro la paz,

y borrosa la imagen que otrora verdad,

y que hoy ya no vale

Me encuentro en mí mismo

pero aún

sin sentido

Pregunto

y no viene la respuesta

de Quien me la Debe

DEEP INSIDE, IS…

Quiero que tú te mires directo a tu mirada …

Que no digas nada …

Que dejes que sea …

Que resulte o la pena o lo que sea que haya

Respira profundo ..

Entrecierra los ojos ..

Que vuele a su antojo el de adentro,

tu mundo

Que crezca el sentir

de lo simple:

existir

Que vengan silencios

Que vayan palabras

Que amplíe tu mente el todo a ser nada

Y así,

muy de poco

que emerja lo oculto

Que no exista ya foco …

Que sólo sea tu mundo …

Sin prisa ni apuro

y con tiempo infinito

descubre en lo más profundo

al resto de quien tú mismo

Ese,

el que dista un abismo

de la impuesta verdad

Al que NO lo atendemos,

Mas, que

por cierto

SÍ ESTÁ

La Paz ya vendrá,

no hay apuro a que sea

pues

primero serán los muros

y pronto las consabidas arenas

que siempre allí están

.. y que no nos dejan Serla

La paz no será,

no más

un alivio …

Al frío no seguirá

tan sólo algo tibio …

El nido estará

colmado

y vacío;

empollando

Lo Que Ya Está

.. y anunciando

Lo Que Aún No Ha Venido

DESTIEMPO…

No es trivial, no, no de hecho; andar ningún trecho de la vida.

Los andamos o a destiempo, o según cual la querría “una parte”:

NO en subida .. O – cuándo no- cual en “un plano perfecto”

– Ora vemos hacia atrás y quisiéramos dar vuelta y enmendar errores

quizás

.. para que ya hoy fuera recta

– Ora damos largos pasos, apurando a algún destino

que se parece “el que soñamos” desde que aquí aparecimos

– Ora vemos de costado, y miramos los de otros,

a pasos que hacen ver equivocados a los nuestros en que vamos

… Y penamos por un desierto al que aún ni hemos pisado

Uno de arenas que vecinas

las de otros,

no las que de nuestro lado

Y es así como andamos; con un reloj bien diferente

al marcar de ese tic tac que no apura a ningún presente

Avanzamos,

eso siempre

Nos empuja el dictador

Nos impone lo de enfrente

.. y el final,

.. y su corredor

Y -eso siempre-

Resistimos..

.. pues lo creímos postergable

.. o sujeto a revisión

o hasta incluso más amable

Mas, las cosas..  como son:

no tenemos ni el control

ni sabríamos manejarlo

¿Esto así?: mucho mejor

(.. pues haríamos a la vida

con su lógica y sus tiempos

una zozobra o deriva

y con rumbo a un final de tormento

.. en vez de esto que tenemos:

lo que Alguien diseñó:

este Bendito Invento

que se basa en el amor)

Somos hijos,

y heredamos un regalo que es inmenso;

¿Del “papel”? ¡poco avanzamos! (*)

y aún no valoramos a Lo de Adentro

(como que -también es cierto-

que de crecer .. ¡ni conversamos! ..

pues

nos peleamos con todo esto

“porque no fue (¡?)

lo en que quedamos”)

Reflexión:

Supongo que esto todo que pasa es como consecuencia de nuestra primordial actividad: pensar..

Tan primordial, dominante es, que si hablamos de vivir sin pensamiento, nos sorprendemos y no nos entendemos ..

La cuestión es que, o por él o a través de él, manifestamos nuestra usual “discrepancia interna” con los ritmos de la vida..

Las cosas nos pasan,

suceden,

nos llegan ..

Lo que hacemos NO llega “en su momento”

sino cuando ocurre ..

Las cosas suelen “ir” por caminos propios y a su momento ..

Nos  vemos constantemente en esa discrepancia del tiempo; solemos mirar atrás como si el atrás todavía existiera, y solemos “irnos hacia adelante” como si él ya fuera un hecho ..

Solemos mirar con cariño al pasado, con un sentimiento de querer volver a retocar “aquello” para que “esto” de hoy no fuera así tal cual es ..

Solemos apurarnos, con las miras, las expectativas de que algo “pase ya”; con ansia, con ansiedad, con desesperación incluso .. Esto, porque “eso” se parece a lo que quisiéramos, quisimos, todavía queremos ..

En fin: vivimos con la implícita apetencia de tener el control, .. y por suerte que ello no es así, que no puede ser .. que el control es una ilusión, una vana ilusión ..

De este regalo que hemos recibido, apenas hemos disfrutado de (*) su “papel” (su envoltorio), sin darnos cabal cuenta del valor que tiene su contenido, lo de su interior ..

Nuestras resistencias y sus destiempos parecen expresar que lo que hemos obtenido “no es lo que habíamos convenido” ..

Y por algo será

“CEGUEZ”

La conciencia es opcional:

ver el mal y aceptarlo significa abrazarlo

y sin pelearse porque está

El negar la realidad no la cambia,

no afuera.

Y por cierto que se queda  

en quien cree que no está.

Y tiene costo abrazar el mal:

tiene costo y crea deuda

Es común,

Y hasta “hay escuela”

de elegir lo que se mira

Esto?, antes, de primera

.. o después de percibirla

(Diferentes ambos casos pero mucho de parecido..

de los ciegos, el primero

de avestruces el otro mismo

.. )

La cuestión es si es el cinismo quien comanda esta actitud,

muy manida entre los viejos

pero también en la juventud

Es que el mal ¡mucho provoca!,

si te toca o si es que no

Y “es más fácil” para quien le antoja,

dejar incluso de ver el sol

Es armarse una burbuja y quedarse en ella adentro

Definir que ese es el mundo, y quedarse bien contento

Es decir no quiero más que esto aquí .. que me conviene

Lo que elijo para lidiar, lo que alivia mi cuerpo y mi mente

Es negar la otra verdad:

la en la que uno

está acá

con propósitos profundos,

no para hacer y gozar:

Para aprender

y así ayudar

a que este lugar al que vinimos

se convierta

o vuelva a ser

lo que fue:

El Paraíso

REHABILITACIÓN???

El delito es algo humano. Es la violación dolosa de un límite o social o de cualquier índole, que afecte a otros pares, en cualquier plano, y que merezca de la sociedad su persecución, disuación, represión y castigo. Hay quienes no cometen delitos porque en sus valores está el respeto de lo sdemás. Hay quienes no delinquen porque temen males peores que sus beneficios, para sí o para quienes les interese. Hay quienes delinquen con o un sentido lógico, desde sus puntos de vista, o sin un sentido lógico, incomprensible para otros que no sean ellos mismos, y esto en el mejor de los casos. Hay quienes delinquen “porque están enfermos”, encerrando esta etiqueta un cúmulo de causas, motivaciones, circunstanciales o personales, históricas o presentes etcétera, que visto por los demás, por la sociedad, los desenmarcan de la misma y de sus preceptos en ese sentido, y en general. La sociedad es un contrato muy amplio, a veces vago o no claro, otras específica y reglamentado hasta en sus últimos detalles. Hay instituciones, cuerpos, autoridades encargadas de la observancia de dicho contrato. Dicho contrato es variable, es precario, está sujeto a permanente revisión, y es relativo a incluso la época, el lugar, las tradiciones y también la conveniencia, sana y mayor, del colectivo que se define como sociedad.

Hay una correlación innegable entre la calidad, la sanidad, la oportunidad y el acierto de la educación recibida por el delincuente, para que este delinca. También, hay casos en que aún lo anterior alineado con lo deseado, sabio, sano y demás, el delincuente emerge, como excepción y contra natura de lo que podría esperarse. Vale decir que hay cuestiones “medioambientales” que parecen favorecer, propender la emergencia del delincuente, pero también hay cuestiones que las exceden, que parecen tener que ver con algo propio, innato, natural dentro de su propia y exclusiva naturaleza; biológico, en algunos casos, psicológico, en otros; hereditario, en otros más.

Por los factores o condicionamientos, o historia o particularidades citadas, el delinquir o no resulta de un complejo conjunto de factores. Y el no delinquir, sistemáticamente pero también incidentalmente, es igualmente de variable.

Socialmente, modernamente, se confía en que existe la posibilidad de rehabilitación, de cambio profundo y permanente en la conducta juzgada y condenada, por parte del individuo, luego de que este cumpla una determinada pena, una determinada condena. En esto se basa todo el sistema de “justicia”, en que si es debidamente penado, la persona “no delinquirá más”. A veces, caso extremo y no de rehabilitación, a veces porque simplemente quedará el resto de su vida o bajo rejas .. o bajo tierra.

Los índices de rehabilitación son muy variables, son muy cuestionados, son muy relativos, son muy dudosos. Y esto se corresponde con la variabilidad propia de los factores que inciden en que alguien no delinca; el miedo a las consecuencias de volver a hacerlo, las inconveniencias de lo mismo, los riesgos, etc etc.

Quienes parecen rehabilitarse seguramente que internamente hacen un balance tal que deciden no hacerlo. O también es posible que, por la reclusión, la condena y por las consecuencias vitales internas, piscológicas y físicas en el reo, este haga un click interno que lo haga cambiar, o bien por acceder a nuevas y desonocidas circusntancias con las que nunca contó, en donde a partir de ellas pero de su actitud, definitivamente, este se convierte en otra persona.

Tanto la posibilidad de, como la probabilidad de lo mismo, de que exista una rehabilitación posible, dependen de tanto el propio individuo como de cómo es su pena, su reclusión, su proceso de estar institucionalizado, apartado provisoriamente de la sociedad, protegiéndola a esta de él, y, supuestamente, dándole las posibilidades, los recursos, las oportunidades de cambiar, de ser diferente, de dejar de delinquir, que antes talvez no tuvo, no vio, no pudo acceder; no supo tomar. Esto lleva a que la posibilidad de rehabilitación no sea intrínseca al individuo sino directa y fundamentalmente dependiente también de la calidad de su reclusión, de su proceso de intento de rehabilitación.

De todas maneras, “rehabilitación”, como lo dice la palabra, es eso, volver a quedar habilitado socialmente para funcionar. Pocas veces, se ha estudiado, hay un real y profundo cambio del individuo, una remisión, desaparición, un cambio profundo de personalidad. Estas, responden a los casos en que “lo ambiental” fue la clave en la llegada al delito del individuo en cuestión. En general, la rehabilitación típica pasa por una decisión personal que se basa en el temor por las consecuencias del delito, por sus penas y condenas, sean estas formales o no. Y también, se sabe, que en la inmensa mayoría de los casos, no hay rehabilitación alguna posible, incluso habiendo sometido al delincuente a las mayores penas que se puedan concebir.

NO ES NO!!

La sociedad, en su incapacidad de resolver sus múltiples y variados problemas, hoy permite pasivamente, impávida

también, que nichos de ella se manifiesten desde sus lugares propios problemáticos, en forma violenta, radical, estentórea, insana, agresiva para con toda ella. Sean estos lugares tanto personales, individuales, como colectivos o con cierto grado de generalidad, o más en general, con cualquier común denominador u objetivo tal, producto de su problemática y/o de su pretendida solución o reivindicación.

En la medida en que es una reacción, en que es muy probablemente precedida por una larga espera de atención y solución; en la medida en que proviene de quienes sufren esas realidades, y que está claro que no han podido superarlas; en la medida de todo esto y de mucho más, el principal carácter que tienen esas manifestaciones es el doloroso; y por ello, contando habitualmente con todo aquello que el dolor prolongado, sin solución o desatendido, injusto o no merecido, o etcétra, genera: bronca, resentimiento, deseo de venganza, desesperación, rechazo sistemático, global, genérico de todo aquello que o no apoye lo que quienes protestan creen que solucionarán sus problemas, o incluso de todo aquello que se alínee, sugiera, se parece, evoque o les parezca representar ese status quo que no les ha resuelto el problema que sufren, que detentan, que tienen, que invocan tener, que argumentan que les es injusto, inmerecido y que les debe ser resuelto YA.

Todo lo anterior muestra la plausibilidad de cuál el perfil individual típico de quienes integran esos nichos, de quienes así actúan, de quienes así se manifiestan, así creen, así están/son.

Dicho perfil individual que invocamos, existe, puesto que hay un regularidad, una uniformidad, una base común, a lo poco que se los investigue, como se ha hecho. Son individuos frustrados, resentidos, doloridos, incapaces de otras reacciones que no sean justamente reactivas. Son contra sistema genéricos y globales. Son arteros, son evasivos, son agresivos, son cómplices, propensos al delito, en tanto este les represente, simbólica pero prácticamente también, actos alineados con su principal intención: que es ir en contra de, socavar, minar, hasta destruir esa sociedad que, según ellos, los ha sometido perversamente al escarnio de vida que les ha tocado vivir.

Porque es parte propia y fundamental del perfil el responsabilizar genéricamente de lo que son o les pasa, a otros, a todos los demás, al sistema. Son propensos a hacer esto y muchos, incapaces de verlo de otra manera, de ser reflexivos y proactivos para proveerse de los cambios que son necesarios en sus vidas, ya no quedándose simplemente en su predilecto papel de víctimas.

El sustrato esencial, universal detrás de todo esto, es la culpa, la culpa del otro, la culpa del sistema. Como contrapartida, el sustrato análogo y correspondiente es la ausencia de conciencia personal, la incapacidad de aceptar que en su propia vida ellos son sus primeros responsables, más allá de lo que les haya pasado o no haya pasado antes, cuando aún no eran adultos capaces.

Es obvia, salta a la vista, la cualidad infantil de todo esto. Porque es cierto, un niño aún no cuenta en sí con los recursos para afrontar la realidad, menos en aquellos aspectos de la misma que se apartan de su necesidad o anhelos, de sus derechos inclusive. Pero también es cierto que, si bien los procesos de crecimiento son complejos, muchos de ellos carentes, absurdos, enfernmos incluso, llega un momento en la vida de cada uno en que, a pesar de los pesares y de las carencias y miserias que a uno le tocó en la lotería de la vida, uno pasa a ser decidimamente el factotum de sí mismo. En cierta medida y proporción, y seguramente muy probablemente en un grado que no revierte lo pasado y que no cumple con lo ansiado, pero seguramente con una cierta posibilidad de empezar a cambiar tan dolida realidad, que al individuo lo enmarca y que lo convoca a unirse con sus pares, para… para protestar.

En definitiva, esta y otras muchas manifestaciones sociales actuales, insanas, inconvenientes, inconducentes a un real desarrollo y superación humanos, en todos los planos pero sobre todo en el plano humano, en lo profundo; estas manifestaciones son básicamente eso, manifestaciones, síntomas, evidencias, llamados de atención, requermientos insoslayables de que hay cuestiones a ser solucionadas. Pero no son, munca, jamás, en sí mismas el medio de lograr tales u otros objetivos, en tanto que por manifestar no se sana, por protestar no se cambia, por culpar no se revierte, y por ser inconciente nunca se logrará una mayor, más adecuada, real y justa conciencia de cómo las cosas son. Punto de partida ineludible para cambiar cualquier realidad, sea este personal, colectiva, social o universal.